SANTO DOMINGO.– La provincia San Juan vivió este domingo una de sus jornadas más tensas en medio del rechazo al proyecto minero Romero, con una masiva movilización que reunió a comunitarios, líderes sociales, políticos y sectores productivos, en un escenario marcado además por un amplio despliegue de seguridad. Desde la noche del sábado, unidades de la Policía Nacional y del Ejército comenzaron a llegar a la zona como parte de un operativo preventivo ante la protesta.
La jornada no solo congregó a comunitarios de San Juan, sino también a ciudadanos provenientes de distintos puntos del país que se desplazaron para sumarse a la manifestación. Desde Santo Domingo partieron grupos organizados hacia la provincia, incluyendo una delegación encabezada por la Antigua Orden Dominicana, en respaldo a la movilización contra el proyecto minero.
El evento estuvo caracterizado por un amplio rechazo social a la iniciativa minera. Ciudadanos, líderes comunitarios y figuras públicas coincidieron en expresar preocupación por los posibles efectos en el agua, la salud y la producción agrícola de la zona.
El senador por San Juan, Félix Bautista, se integró a la marcha y reiteró su oposición a la explotación minera, haciendo un llamado al presidente Luis Abinader. “Al presidente Luis Abinader, que es mi amigo, le digo desde aquí que no permita que San Juan se convierta en un pueblo fantasma”, expresó.
Entre los manifestantes, Antonio Alcántara manifestó que la situación ha generado inquietud en la población: “La provincia de San Juan tiene una incertidumbre que no duerme, no come, no está bien. Esto le está provocando un problema de salud al pueblo”. Agregó además: “Nosotros no queremos oro, queremos agua. El oro se lo van a llevar y a nosotros nos van a dejar la miseria”.
De igual forma, el comunitario Arsenio Espinoza expresó su preocupación por el impacto económico y familiar: “Yo trabajo echando días para mantener mi familia, y si se me enferman, ¿con qué los voy a curar?”, señalando además que “nosotros lo que queremos es agua y comida aquí en San Juan”.
Durante la protesta también se observaron expresiones simbólicas de rechazo, con consignas como “Si dejan que exploten la mina, así vamos a quedar los sanjuaneros”, reiterando el lema principal de la jornada: “Agua sí, oro no”.
El líder de la Antigua Orden Dominicana, Ángelo Vásquez, sostuvo que la oposición al proyecto responde a una decisión colectiva. “Aquí manda el pueblo, y el pueblo decidió que aquí no va a haber mina”, afirmó.
Desde el ámbito religioso, el sacerdote Rogelio Cruz advirtió sobre los posibles impactos ambientales: “Si permiten que eso continúe, realmente se va a convertir en un desierto”.
En tanto, el regidor Gabriel Núñez alertó sobre las consecuencias para la economía local: “Nosotros no podemos permitir que exploten las minas porque se contaminan nuestros ríos… si los ríos están contaminados, nuestros animales se van a morir, nuestra pasión se muere”.
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